jueves, 27 de junio de 2013

Todos podemos ser superhéroes...



Nunca pensé que me vería escribiendo sobre Superhéroes. Nunca digas nunca, aquí me encuentro...


Ayer mi novio me llevó a ver al cine El hombre de acero. Para qué negarlo, yo soy más de comedias románticas tipo Love Actually o dramas como La vida es bella… pero ahí estaba, sentada con mis gafas 3D (sobre mis gafas de ver, cosa que detesto) y con la mejor compañía del mundo.

Definitivamente, he descubierto que me gustan las películas de Superhéroes. Ya me podía haber dado cuenta de ello cuando estudiaba Comunicación Audiovisual en la universidad y todos mis compañeros freaks me miraban como un bicho raro por no compartir sus gustos (en realidad lo era).


La primera vez que sentí que eso de lo de los Superhéroes me molaba fue cuando mi querida amiga Carol me invitó a ver Linterna verde. Curiosamente lo que más me llamó la atención no fue Ryan Reynolds (hay que ver lo buenos que están los Superhéroes) sino los valores e ideales por los que el personaje que él encarna luchaba. Los Linterna Verde protegen la paz y la justicia con el poder verde de la voluntad. En la película el personaje protagonista encuentra el coraje necesario para dominar sus miedos y así salvar a la humanidad. 

Lo que más me gusta de los Superhéroes no son ni sus

 trajes, ni sus orígenes alienígenas. Los superhéroes que me

  gustan son los que luchan desinteresadamente en defensa 

de los inocentes.  Y cito una frase que me dijo ayer mi padre 

(no estábamos hablando de superhéroes, pero me vale):

 “Hay muchas cosas en el Reino de Dios que escapan a 


nuestra comprensión… pero eso no quiere decir que no 

existan… hay mucha gente buena que puede ayudar a otros 

a cambio de… nada” (Soy fan de todas las cosas que me 

dicen mi padre, cuánta razón llevan siempre los padres).



Así, los Superhéroes de los que yo hablo ayudan a los demás desinteresadamente. Sus mayores armas no son los rayos X, ni las bolas de fuego, ni siquiera poder volar… Sus mayores poderes son sus valores morales: generosidad, sacrificio, autocontrol, fortaleza, humildad, justicia, piedad, respeto, amor, agradecimiento, amistad, bondad, dignidad, lealtad, libertad, perseverancia, prudencia, responsabilidad, solidaridad, tolerancia

Últimamente parece que el mundo se ha vuelto loco ¿No os parece? Miro a mi alrededor y todos estamos consumidos por el estrés. La crisis económica nos ha llevado a una crisis de valores, o ¿es la falta de valores lo que nos ha llevado a la crisis? Miro a mi alrededor y veo a empresarios sin ningún tipo de moral ni integridad alguna, que sólo buscan ganar dinero a costa de engañar a sus clientes, a sus proveedores y hasta sus empleados. Miro a mi alrededor y veo amigos y compañeros que llenan su corazón de envidia, mal humor, negatividad, traición… Podría seguir describiendo todo lo que veo a mi alrededor, pero prefiero no seguir. Realmente el mundo se ha vuelto loco.

Yo no vengo de Krypton, no estoy cachas, y lo más parecido que he hecho a volar ha sido tirarme en paracaídas, pero creo que puedo ser un superhéroe. Renuncio a trabajar para personas a las que no les importa las personas. Rechazó ser una más del montón que sólo mire por sus propios intereses a la hora de actuar. Me opongo a seguir creando un ambiente lleno de quejas, lamentos y malos rollos. No pienso mirar a otro lado cuando personas (como tú y como yo) necesitan mi ayuda. Mi padre tiene razón, hay mucha gente buena que está dispuesta a actuar por los demás a cambio de nada, yo quiero ser una de esas personas.


Todos podemos ser superhéroes. El cambio está en nuestras manos. Podemos elegir llenar nuestro corazón de cosas buenas y que nuestra munición esté compuesta por sonrisas, detalles, solidaridad, integridad, honestidad, humildad… humanidad. Somos responsables de que cuando nos despertamos por la mañana y nos miramos al espejo podamos sentirnos orgullosos de quiénes somos, de lo que hacemos, de lo que decimos, de cómo nos entregamos a los demás. Podemos ser superhéroes, desayunar unos cereales integrales y salir a cambiar el mundo con nuestra actitud, estoy convencida de ello.

Admiro de los superhéroes su valentía, su coraje, su fe en sí mismos, su altruismo… sus ganas de cambiar el mundo. Y entonces me doy cuenta que ser superhéroe es posible, y no sólo eso, sino de que hay muchos superhéroes anónimos en nuestro día a día y de que nosotros también podemos serlo.

Gracias Julio por obligarme a ver Iron Man y Super Man. Con cada película de Superhéroes que veo estoy más convencida de que las cosas en las que creo son posibles… algún día el bien vencerá al mal. Lo bueno del cine es que los finales siempre suelen ser alentadores. Punto y aparte, ahora salgo a la calle. Voy vestida con unos jeans y una blusa, pero no os engañéis, aunque no lleve mi súper traje, hoy me siento un poco Superhéroe.