lunes, 25 de abril de 2011

Inspired by . . . Mi cámara, el taller. Mis ojos y miles de imagenes.

Todos nos ponemos malitos alguna vez, y ella... no iba ser menos.

Hoy me ha tocado llevar a mi pequeña al taller. No es nada grave.
Entrar en aquel taller de fotografía me puso melancólica.


La dejé a regañadientes... no había más remedio.
La dejé como una mamá a su pequeña el primer día de guardería.
La dejé en las mejores manos que pude, y desde entonces...
 comencé a echarla de menos.

Así me dí cuenta de cuánto adoro a mi cámara.
Puede que no sea último modelo;
puede que no le haya comprado los mejores objetivos;
puede que no sea la mas mañosa de las fotógrafas;
pero somos ella y yo.

Así volví a comprender el valor que tiene una imagen para mí.
                   Al salir de la tienda busqué, desesperada, mi Blackberry.
No pretendía ocupar su lugar, nada lo haría.
Pero, mis ojos necesitaban plasmar una vez más un momento.

 Comencé a girar en torno a mí misma, y vi un Madrid, en una pequeña calle oculta, que clamaba ser fotografiado.





En pocos minutos tenía más ganas de fotografiar todo lo que veía
que lo que se me hubiese antojado jamás.

Y mi Blackberry, para variar, decide bloquearse.

Y mi pequeña, en el taller.

Menos mal que tengo un libro en el bolso;
vuelvo a casa.

Besos, Ale Samaniego